No pensar en toparse con uno mismo, una vez me encontré para perderme en los segundos que dura un suspiro; me enamoré del cover de mi vida, mal hecho y con los peores acordes. Poco armónico y renegado de la nada... Cómo será su inutilidad si la Señora Nada no lo acepta!
Y para colmo, lo vine a descubrir en las situaciones más desagradables de la vida de una persona, cuando se cree estar encontrando el propio centro y un pequeñísimo desajuste rompe todo y hasta el más mínimo equlibrio que pensé había alcanzado; temor, terror, falta de claridad, aquello que menos he deseado en mi corta existencia vino en avalancha como si no hubiera tiempo que retener.
Así, pasaron años, me di cuenta que pocas veces encontraría conceptos que completamente me llenaran, por muy horribles que fueran, eran para mí. Es que a veces el alma no es bella, es que a veces se identifica con lo que en realidad somos; esa melodía que te corta la respiración y te hace querer escucharla una y otra vez, no sé que tan subliminales serán los mensajes, pero cuando eso pasa cada repetición es oirla nuevamente, como si nunca lo hubieras hecho. No sabes si la letra te identifica, te idealiza o te ofende, pero está. Creación inimaginable, que no te da razón de su surgimiento, nervios casi místicos que se temen los unos a los otros, no personificar ni un céntimo de lo que deseas y luchar por hacerlo, sin obtener más que la desagradable frustración que te impone el impredecible y desganado destino.
Aletargadas reacciones frente a la vida misma, es que no es más que eso, no necesita mayor explicación que el miedo del ser, que el vacío de la existencia en lo que llena la imposibilidad de dividir aquello que sientes en cuanto quieres.
Necesidad de dopar sentimientos, de sedar el alma cuando te acuestas inerte a pensar que no hay coincidencias; obligación de cegar las emociones para poder vivir, manipular el mismo ser para no sentir... para así dejar de existir. Viviendo numerosos años, creyendo que lo haces bien, para cuando explotas te das cuenta que cometiste no uno sino una infinidad de errores.
Pasó, fue sólo un cover, un reflejo de lo que es y no se acepta, un pésimo tributo a las dudas de vivir, pero remarcable intención de no ser lo criticado. Aún así, cover o no, me enamoré de sus pésimos ajustes, terribles expresiones y volátil y tóxico contexto. Creer que a veces lo opuesto no es tanto como se piensa, que a ratos esa paradoja encuentra complemento en voluntades incompletas, utopías incompetentes e imagenes desastrosas como la mía.
Liniers (Macanudo): El humor de Macanudo - Liniers
Hace 22 horas
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