Cuando algo se acaba, no queda otra que perder momentáneamente el rumbo de lo que persiste. Fue entonces cuando me di cuenta de que ya no me podía inmiscuir en los asuntos colectivos, perdiendo mi capacidad de sumergir un poco esa individualidad que le atribuyo al quehacer cotidiano; hubo un punto notorio de deserción, no sé cual fue, pero estuvo más que presente el lógico razonamiento que le quita lo emocionante a las distinciones.
Preguntar y pensar, honestamente, no quería ni quiero respuestas, sabía que no podía perpetuar lo inconstante de las emociones, que esta vez tenía que salvarlo sola y no esconderme detrás de materiales pasajeros que aparecen cada vez que entiendo que me equivoco. ¿Acaso todos tenemos miedo de enfrentarnos con nosotros mismos? Más que eso, hasta ahora me di cuenta de que existe temor porque, al encararse, se pierden los sentidos por un momento para luego rebotar en una realidad que puede golpear un tanto fuerte, sin quebrar costillas sino que esquemas y proposiciones.
Me explicaron innumerables veces acerca de lo incondicional que es la esencia, tanto así que llegué a basar las vidas en ella, es que no hay más allá que saber entenderla... Que cuando ríes es porque se encuentra en estados de común sentir, que cuando lloras, es porque otra vez rompieron otro palito de fósforos que te armaba, y sientes que de a poco te vas derrumbando creyendo que no hay fondo, ni mucho menos el espectante destino que se enorgullece de ver su propósito cumplido... caer.
Tampoco me interesa saber para qué sirve tanto el cinismo, eso de estar renegando nuestra naturaleza para hacernos sentir seres casi perfectos, por el hecho de "controlar" todo; un poco más de visión y ves que tenemos nada, que las apariencias abundan al momento de decidir, que nos creemos superiores, por el sólo hecho de "razonar" competitivamente más fuerte que otras especies, y muchas razones más... Pero ¿Qué o quién otorga así la cualidad de correcto a la razón si no hay mayor referente? Hemos construído un mundo subjetivo que pretendemos olvide el sentido de vivir, el sentido en que se forja cada una de nuestras vivencias, el sentido y la motivación del no saber. Y volviendo a lo incial, renegando lo que somos, en planos tanto cotidianos como existenciales.
No te entiendo porque no me entiendo, y no lo hago porque simplemente no quiero. Prefiero que se conserven los estados de "perdido" en tiempo y espacio, porque se dieron instancias en las que no se tiende a ver solución. Mejor dejo de preguntar, siguiendo viejos preceptos respetando la platónica ignorancia que, al parecer, permite contemplar las circunstancias sin tener que cuestionar para entender que estas mal. El caos a veces ayuda, aunque suene negativo, ayuda pues al final todo decanta, lo observas y decides frente a lo más imaginario; y es que te diste cuenta de que no pensabas como creían... Al fin y al cabo, eres.
Son efectos que pasan, que se dan vueltas y no te dejan soñar sin despertar a altas horas de la noche creyendo que te hicieron reaccionar para no perder el sentido de tu existencia. Son consecuencias y próximas causas que van y vienen, no saben explicación, pero están, dejándo el espacio para que en un desconocido porvenir, se resuelva todo lo que no se pudo explicar a sí mismo. Rescatándo el "cuando te sientes tan cansado que no puedes dormir"... Es porque tu reflejo perdido te apunta con el dedo, con una sonrisa en la cara, de que estás fallando, pero que cumples en cierta forma con lo que quieres al final... Inexplicable, incierto; porque no sabemos hacia dónde nos movemos, pero vamos.
Liniers (Macanudo): El humor de Macanudo - Liniers
Hace 22 horas
1 comentarios:
"porque no sabemos hacia donde nos movemos, pero vamos"
no dejes que te desarmen los palitos de fosforos de tu genialidad, eh amiga?
un abrazo!
=*
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