6.9.08

A eso de las 6.


Siendo honesta, nunca sé bien la hora, por no decir que nunca la sé... deambulaciones llenas en espacios temporalmente vacíos.
En instancias tan absurdas como la duda cuando menos se apetece, cuando más perdida se haya, cuando se sabe que se pierde.
 
"Lo que haces, escuchas y sientes,no pega... Porque te dejas entrever cuando realmente no eres tú, cuando tienes un intermediario que te lleva a soltar una que otra lágrima por la más mínima conmoción al sentir que saben que dices algo". Vivimos de momentos, somos efímeros, más rápidos en ser que una estrella en caer y que una nube en lloverse. Porque, partiendo en cambiar las bases y aceptar el sinsentido, porque siempre hay algo que terminar, sea lo que sea, la mayor parte de las veces alguna competencia propia exteriorizada queda más o menos inconclusa; y porque pasando el tiempo te aburres de escuchar falsas explicaciones, negaciones de la expresión y verdades del no-ser. Ya no se trata ni de miedo ni de angustia, se trata de cansancio, de mentiras absueltas en su omisión supuesta.

Soñar, no gasta pero desgasta, no vende pero consume, no comprende pero desconcierta, no miente pero tampoco es directo, no sirve pero está; no sé que tanto me gusta soñar como para admitir que lo he hecho y que últimamente me pasa más seguido que antes; por alguna razón incierta y poco corregible, nace una leve impresión de que las cosas que hoy conosco no seguirán siendo las mismas, y mucho menos empeorarán. Me gusta creer que pienso en que puedo cambiar muchos asuntos, entre ellos al mundo, aunque sé que terminarán como siempre en ese estante cubiertos de polvo; sin más tema que mirarse a ellos mismos y asumirse como mentiras, como excepciones, como aceptaciones de que nada será lo eterno.

Olvidando lo asquerosamente funcional que posee esta humanidad, y abstrayendose de ésta misma, es que me es más que grato saber que hay un nuevo motivo por el cual mis despertadores se hacen cada vez más agradables a eso de las 6, que aunque no lo sepa, hay una razón, por muy inexistente que se suponga, y es que me volví a encantar con eso que creía perdido, con esa explposión que creía asumida en lo cierto y lo seguro... Es que a veces ocurren lapsos inesperados, quizás muy impredecibles, pero tan sanos para lo sensible que nos hacen replantear lo que creíamos resuelto.

Para no hacer de esto un latero testamento, creo que termino exponiendo una de las posturas que me llevó a pensar en que no todo está tan concreto como se piensa, y que no todos los días son iguales, que no todas las personas hemos sido forjadas bajo el mismo precepto, y que todo esto hace interesante un día a día lleno de imperfecciones maravillosas a los ojos de quienes van aprendiendo a apreciarlas.

1 comentarios:

Niko dijo...

Y los que aprecian esas pequeñas incertidumbres de la vida e imperfecciones que llenan nuestros dias de variaciones infinitas de nuestra existencia son los que hasta el final de sus vidas van a saber vivir la vida como fue diseñada para hacerlo, en vez de intentar perfeccionar aquello que es imperfeccionable solo para sentir que se esta haciendo algo "util". Dejarse sorprender hasta viejo por los colores que nos pasan en frente (como el morado) significará que vivimos bien. Y bueno, qué mejor que tener a alguien al lado que tambien esté en nuestra frecuencia y punto de vista hacia el pasaje de los pececillos, tortugas y anémonas voladoras y meducines!! o no piriguinaa?

=)