Cubrir mis emociones con un abrigo, empacarlas junto a mis ilusiones y largarme lejos.
Y estaba sola otra vez, como si esto me hubiera decidido perseguir.
Ese concepto etéreo lastima y cada vez que viene es mejor adentrarse a rápidos pasos en el inerte sueño.
Dejo mis llaves, miro por esa intrigante ventana que permanece a medio abrir. El sol definitivamente no es el mismo del medio día; se cae y con él mis muertas esperas.
Me quería encantar con errores, fallar otra vez... Mirar en el sentido más dañino.
Inexplicable.
Es cuestión de aceptar la no permanencia, como una de esas "pulseras eternas" que hoy se cortó y me dejó con un deseo inconcluso y sin cumplir.
1 comentarios:
No permanencia a ratos. No hay ningun absoluto tampoco.
Nunca estas sola, pejesonza!
Te quiero =)
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