Ciertamente dentro de lo cotidiando y común que puede llegar a ser la vida, asuntos que sin mayor ciencia que tienen hasta un más mínimo sentido de ser, pueden robarnos la atención que le prestábamos al ritmo con el cual respirábamos hasta hace 2 segundos.
Las cosas nos descolocan cuando superan esa explicación de racionalidad que manejábamos ayer. No sé, derrepente se pierde el hilo de todo intencionalmente, por la necesidad de sentirnos extraviados, sin origen ni rumbo, sin una conciencia a la cual responder, sin una vida la cual corresponder.
Círculos concéntricos que chocan entre sí, tarde o temprano, no contienen más que el propio destino del que dudabas hace 4 años, o quizas el que te cuestionas en este mismo momento.
Fragmentos de la realidad que al verse plasmados pierden lógica y argumento, pensamientos que se encuentran con otros sin mayor esquema que el que tenía planeado la muy personal nada, ideas lúcidas y poco consecuentes acerca de la inutilidad de la propia vida.
No nos vemos si nos miramos, no nos encontramos porque estamos buscándonos... "Las cosas llegan por sí solas"... o más bien las cosas hay que saber reconocerlas cuando las tenemos en frente. Al caminar por la calle, no haces más que ajustar tus pasos al ritmo de la canción que suena de fondo, se apodera de la parte más vulnerable de tus sentimientos, doblegando a tu mente, y te hace sonreir en el medio del tumulto, ¿Qué será esa efímera felicidad que se siente al creer que posees la soledad entre distintos entes y aires que emboban la vista?; Auto convencimiento que provocan esos sedantes que, adictivos e imperceptibles, nos hacen creer que nos rodea el ideal popular creado por el hombre, haciendo que perdamos el elemental sentido de existencia, y la tan básica esencia de cada trozo de planeta disgregado en nuestro ser. Pasamos a obviar todo aquello de lo que deberíamos preocuparnos, dejamos de cuestionar la habilidad de interrogarnos, no damos paso al diálogo interno, que reprimido y olvidado, se ha quedado en la memoria de la oscilante historia del ser.
No es saber esperar ni buscar, es vivir y con eso apreciar aquellos detalles que dejan entrever que no todo es lo que parece a los simples ojos de los seres humanos; un poco más de atención y ¡Sorpresa! No estabas observando más que tu propia nariz.
Liniers (Macanudo): El humor de Macanudo - Liniers
Hace 15 horas