31.3.08

Así, otoño. Así, agua.

Era sólo agua, recordar que estaba olvidándome de mi misma me hizo estremecerme mientras la observaba, mientras intentaba sostenerla y comprendía que era imposible contenerse a uno mismo.
Sentí miedo, temor, de no tener brazos a quien recurrir... Al fin y al cabo no eran dos, sino tres magnos poderosos que se peleaban por salir. Gratuito, fortuito e inesperado, quien sueña con ser cuatro personas a la vez, se hubiera sentido incompleto conmigo al lado.
Resulta que algunas veces los desastres tienen rostro, que esperan a ser arreglados, porque se aburren de tanto intentar hacerlo, es que no está bien que aguarden y mucho menos que se acuerden de ellos. A ratos el tiempo corre o tiende a parecer eterno, así mismo caen gradualmente las hojas, así mismo aparece la conciencia del propio abandono y el deseo de estar sólo para verse unificado con el miedo de la Nada.
A todo esto, también las tragedias viven cada día, obvian sentimientos, y se esconden en lindas máscaras o atractivas presentaciones para no dejarse ver, no entienden de economía y mucho menos de razón y lógica. Se pierden en los tumultos y manejan muy bien el arte de gritar.
Es raro eso sí, encontrarse con caos esporádicamente... dependiendo de la época del año aparecen con frecuencia y poco impacto; tienden a olvidarse en la memoria colectiva cuando ven pasar una sonrisa ensordecedora frente a la condicional aceptación. Lloran, se esconden en disimulados bostezos que confunden sus lágrimas con el momento y no saben cuándo dejarán de estar.
No ser más que quién se busca para no tenerse, ser capaz de separar dentro y fuera de sí universos de supuestos paralelos... y aún así esperas la lluvia. De tanto temer dentro, sólo quieres venganza por no poder solucionarte; desesperas en instancias que deberías no dudar, no sabes vivir y esperas que alguien te enseñe.
Se perdieron los motivos y aguardas garantías de lo que no has presenciado, no es más que cuestionar el firmamento vacío de tí y lleno de todos; doble interpretación a lo que sabes no vendrá... no es de temer, es de existir, es de sentir... sí, sentir, aquello de lo que no te permites y te estás negando constantemente. Sabes que no puedo, sabes que lo intento; sabes que estoy fallando, sabes que no me queda más que pelear por no aceptarlo. Y es que entendí que no tiene más motivo que la esencia, que no sirve preguntarle a los extremos si saben qué es lo correcto, lo ético y lo que esperan que hagas; que no se vive entre circunstancias inestables como quien escribe. Y así se esfuman viejas maquinaciones acerca de lo que ibas a emprender alguna vez en tu infancia llena de risa.
No sé, a veces los colapsos caminan frente a tí, las masacres y las desgracias con ideas propias se ríen en tu cara, y sí... los Desastres viven enfrentándose a la nada llena de lapsos; no sé.

22.3.08

Cover.

No pensar en toparse con uno mismo, una vez me encontré para perderme en los segundos que dura un suspiro; me enamoré del cover de mi vida, mal hecho y con los peores acordes. Poco armónico y renegado de la nada... Cómo será su inutilidad si la Señora Nada no lo acepta!
Y para colmo, lo vine a descubrir en las situaciones más desagradables de la vida de una persona, cuando se cree estar encontrando el propio centro y un pequeñísimo desajuste rompe todo y hasta el más mínimo equlibrio que pensé había alcanzado; temor, terror, falta de claridad, aquello que menos he deseado en mi corta existencia vino en avalancha como si no hubiera tiempo que retener.
Así, pasaron años, me di cuenta que pocas veces encontraría conceptos que completamente me llenaran, por muy horribles que fueran, eran para mí. Es que a veces el alma no es bella, es que a veces se identifica con lo que en realidad somos; esa melodía que te corta la respiración y te hace querer escucharla una y otra vez, no sé que tan subliminales serán los mensajes, pero cuando eso pasa cada repetición es oirla nuevamente, como si nunca lo hubieras hecho. No sabes si la letra te identifica, te idealiza o te ofende, pero está. Creación inimaginable, que no te da razón de su surgimiento, nervios casi místicos que se temen los unos a los otros, no personificar ni un céntimo de lo que deseas y luchar por hacerlo, sin obtener más que la desagradable frustración que te impone el impredecible y desganado destino.
Aletargadas reacciones frente a la vida misma, es que no es más que eso, no necesita mayor explicación que el miedo del ser, que el vacío de la existencia en lo que llena la imposibilidad de dividir aquello que sientes en cuanto quieres.
Necesidad de dopar sentimientos, de sedar el alma cuando te acuestas inerte a pensar que no hay coincidencias; obligación de cegar las emociones para poder vivir, manipular el mismo ser para no sentir... para así dejar de existir. Viviendo numerosos años, creyendo que lo haces bien, para cuando explotas te das cuenta que cometiste no uno sino una infinidad de errores.
Pasó, fue sólo un cover, un reflejo de lo que es y no se acepta, un pésimo tributo a las dudas de vivir, pero remarcable intención de no ser lo criticado. Aún así, cover o no, me enamoré de sus pésimos ajustes, terribles expresiones y volátil y tóxico contexto. Creer que a veces lo opuesto no es tanto como se piensa, que a ratos esa paradoja encuentra complemento en voluntades incompletas, utopías incompetentes e imagenes desastrosas como la mía.

7.3.08

Piel.

Capturar momentos, dejos de vuelo de seres, que alados en cierta proporción se acercan a decir que no es lo que imaginamos aquello con que soñamos.
Realidad, creencia... qué más que ser, puede importarle a quien deja que los impulsos reinen en su poca inconciencia.
Sentimientos de poco y pretender pertenecer. Será más que esperar sentir, quedará inconcluso en tiempos que no se ajustaron, gotas que no se atrevieron a caer cuando las obligaron, permitan que corran de nuevo a las orillas de lejanas praderas inundadas de colores imperceptibles y cegadores en recovecos cercanos a alcanzar inmersos en un mar de contenciones.
Fáciles de borrar, clasificables en cuanto a lo que a recuerdos compete; inhumanos si hablamos de sentimientos, casi sin voz si los dejamos como seres, y así también no podrán ver ni estar si como permanentes se quedan. Universo, palabras, instancias, soledades asumidas y complementadas con el hielo de la humanidad; conservarse únicos, sin hablar, sin respirar... Normas, estereotipos de perder, elecciones erroneas sin solución quitando esperanzas a las ilusiones que en segundos fuiste capaz de edificar e incluso promocionar, para que en leves parpadeos sean demolidas por intenciones sin peso de quien te habla.
Luz, sin resplandor mayor que el que se deja ver cada minuto que se anuncia el amanecer de quienes no saben si hoy será ese mañana con el cual dejaron de soñar cuando asumieron el temor de vivir cada día... poseer, esperar a percibir y asumir; no hay persona, ser, ente o lo que quiera que seamos, que no diga por lo menos una vez en su existencia contada por las horas, que desea morir, no hay quien la reniegue como guía espiritual de vida, a esa misma que le dará el fin.
Ir y venir, haces que no se entrecruzan cuando se les exige, giran en torno a lo mismo que repelen cuando a solas se encuentran, y uno son con la nada sumida en momentos de oscuridad cuando la luz deja entrever sus problemas existenciales.
Dilemas, ser, estar, dejar, vuelos, extrañar... ¿Te abandonas cuando te acoje la inminente esencia de la unidad con la nada?

2.3.08

Vikingos.

Procesos de voces infantiles, inesperados, impacientes en el éter sonoro perdido en un ir y venir de azules resacas. Espera, respira, siente y no pienses... deja que la angustia y los deseos de ser nada más que el viento tras tu espalda, inunden esos espacios en donde vulgarmente acomodas pensamientos llenos de inercia y poco entendimiento.
Absorción instantánea de mínimos conceptos que no guardan más relación que la que no comparten, sociedad... sumida en inconsistentes intenciones de ser... inconsistentes momentos de no estar. ¿Cuál será la sustancia por la cual decimos vivir? Sin duda, es a la misma que le atribuimos la falta de voluntad y desición, de las cuales no sabemos hacernos cargo ni en los instantes más lúcidos de la propia maquinación del pensamiento.
Conocer, saber, intentar, no querer, no esperar a que las tensiones ordenen la mayor parte de la nada... Ser, no entender, maquinar, odiar, queda algo eso sí entre leves intermedios de aquello que jamás alguien fue capaz de idear. No hay más que intentar decir ni decidir... impunes quedarán, a ratos no serán más que un vacío recuerdo donde refugiarás tu alma al dormir, en donde te escudarás cuando no quieras oír la razón por la cual no fuiste tú quien acabó 2 metros abajo.
Queda esperar... volver... no estar, quedarán aún más movimientos que predecir, muchos más respiros que terminar y asuntos que firmar. A veces la nostalgia se apodera de cada suspiro que llena la luz del día, a veces la melancolía nos gana al momento de sacar un pie de la cama... quizas será porque no somos más que vísceras envueltas en capullos sensibles que nos dicen si sufrir o sólo esperar; dejaremos de contemplar cuando entendamos que hay alguien más que piensa por uno mismo, que habla por el otro y que actúa por nadie.
Insufrible e interminable espera junto al epicentro de emociones encontradas y comunmente extraviadas en la colectividad asumida de la locura.
Queda... ¿Qué Queda?