31.5.08

Un vaso de agua y unas Oreo.

Eran infinitas sinuosidades, círculos que no querían seguir siendo concéntricos, porque como bien dijo una amiga: marean.

Melodías que por reiterativas que fueran, no caían en la monotonía que puede ofrecer el insensible frío que amenaza cada mañana. Movimientos sutiles, delicados, obsesivos y suaves; dejaban entrever que en realidad no estaba observando el trasfondo de la situación, la vista se mantenía fija en el aire bruscamente movilizado al rededor que alejaba todo cuanto quería ayudar.

Caminaba de espaldas, dejando caer una mano que esperaba ser recogida; mientras en oposición a la imaginación, las otras se deslizaban en formas acabadas, asumidas por conformismo. Más que eso, buscaba esa seguridad que ofrecen tardíos efectos de palabras abstractas, porque aquellos que vivimos en nociones perdidas nos aferramos a detalles ínfimos, indignos de considerar y quizás sin mayor influencia como una variación en el ritmo de la respiración, cuando la velocidad de los latidos ya no es la de siempre ni mucho menos la intencional mirada escondida en un impaciente colectivo, cuando las palabras dejan de tener sentido que por el más puro pánico no queremos interpretar.

A veces, sin saber de dónde, emergen útopicas idealizaciones, que lo que más generan es el temor de no ser cumplidas... de frustrar aquella composición etérea a la cual le fusilaron las ganas de manifestar respuestas, de volver a entregar esa olvidada y renegada capacidad de sentir. Es que no todo tiene explicación ni mayor análisis, y me di cuenta, en madrugadas llenas de neblina tratando el sol de asomarse, que no todo puede ser descrito; entonces ahí culmina el misticismo puro y asumido de lo primitivos que somos. Pero, preferible se vuelve aceptar las resoluciones tomadas en atardeceres de nubes rojas, luces tenues con Jack Johnson como principal invitado, sonidos tan leves y cálidos como la convicción con la que abandonas la panorámica cuando un oscuro manto se extiende sobre el infinito. No sé que tan vacía se encuentra la complementaridad, pero en la antítesis y queja encontré solución y culpa; entendí que no se puede categorizar ni generalizar. ¿Es que siempre tengo que estar dándome cuenta de la infinidad de equivocaciones en mis acciones cuando ya no hay soluciones aplicables?

No soy de retroceder ni de arrepentir, nadie maneja consecuencias, pero nacen por concensos y tratados de poca imaginación y demasiado costumbrismo. Avisar, preguntar, pedir permiso... Es hora de tomar nuevas atribuciones, hecharle la culpa al impulso momentáneo que hizo de la circunstancia una sintonía ipsofáctica, algo más mundana pero que esta vez, conlleva diversos factores intrínsecos donde ártifices como omisiones y declaraciones indirectamente escondidas, desatan una lluvia de “posibles” que al negar la inexistencia tienden a alcanzar cierta estabilidad. Siempre he tenido miedo, no me cuesta asumirlo, lo que no puedo sobrellevar es el hecho de querer vencerlo y no poder superar esa sensación de vulnerabilidad a un quiebre indeseado que no acepta un basta para detenerse, y quién sabe; como todo en esta vida, los giros son eternos, tal vez no herméticos pero existe a veces, alojado en el sentido popular, un pensamiento de posible encaje que salve puentes de caer, que cuide clavos de no oxidarse, que se encargue de que existan flujos dónde nuestra imperceptible y supuesta intervención, sólo coopera con aferrar al detenido tiempo, un gramo de extrañas casualidades.

Oportunidades esperanzadas en lo único que no podemos confiar, en la total inseguridad que ofrece un fututro ausente de válidas predicciones, son fusiones del inerte concepto frente a la adversidad del silencio. Aceleras escapando, haces de la mentira el alimento de tus palabras, sabes que no será como lo es usulamente; pero te consuela asimilar que es bilateral, lo sabes por interpretaciones que conservan su mística hasta el último instante de sobriedad, es así, que dejándonos seducir por el invencible Baco, toma posición de lo expresable, aquello que es impredecible. Y es por eso que le doy un gran lugar a la duda y al impulso ¿Cuántas veces quise decir o hacer algo pero me detuvo la presencia de la imperturbable confianza o de ese inagotable recurso fisiológico como lo es “un nudo en el estómago”?

Siento que a veces me estremece pensar y razonar tantas cosas, se da el espacio para darle tantas vueltas a un asunto sin mayor coherencia; me puedo cuestionar hasta lo inexistente conservando mi clásica irracionalidad y dejar que mis intenciones vagabundeen por las calles bailando en los semáforos sin temor a estrechar la mano con las de otro. A ratos concentro energías para mínimas acciones, evito aceptar coincidencias y declaraciones, si puedo evadir analistas, con gusto lo hago; es que no hay mas explicación que la contraposición y constante lucha entre el tan poco aceptado amor por lo desconocido y el miedo mismo.


“Sí, el ayer y el hoy son bastante confusos, para qué hablar del mañana! ¿Acaso un tampax podría detener el tiempo?

27.5.08

Quizas

Una vez más, sentado exactamente en el mismo lugar que los miles de dias que ha tenido esta semana, mirando las cosas exactamente en el mismo orden donde un calaverico compañero no deja de mirarme... dandome una leve sensacion de tranquilidad, de despreocupacion, de serenidad y seguridad que a ratos quisiera para mi.
Quizas ni valga la pena... quizas esta centrifugacion de preguntas capciosas y respuestas poco claras no esten logrando nada mas que sumirme una vez mas en otra maldita pregunta que ahora en vez de cuestionar mis actos tiene el descaro de poner en duda mis respuestas y como si no bastara, mis propias preguntas pasadas... y me lleva a anteponer repetitivamente ese maldito "Quizas" antes de cada frase...
Pero vale la pena, si de cada mil preguntas lograra tan solo una respuesta seria un avanze, y pensando asi y sacando a la luz esos cliches que el mundo no se cansa de repetir "que cada dia sea que el anterior"
Mejor... Circunstancial, Subjetivo y como si fuera poco, Relativo... y con esa misma seguridad con la que mi compadre sigue mirandome planteo que serian esas las palabras presisas si llegara a la discucion de este tema con ciertas entidades de aquella sociedad...

Y bajo dichas palabras de las que me atrevo a predisponer me pregunto como hacerlo, como lograr un avanze?? como mejorar esto a tal punto de dejar de lado las mil y una interrogantes existenciales... hasta que simplemente todo drena en la palabra "incertidumbre" y con eso basta... basta para darme cuenta que esa preciada palabra es el combustible que me mueve cada dia, que cada vez que interrumpo el flujo intentando predisponer de algo, computarizar algo y formalizar algo, todo se desmorona, y cada vez en mas piezas, cada vez mas complejas...
dejar que todo siga su curso... y al momento de un obstaculo cualquiera sea, lograr la suficiente confianza para que al momento de actuar no quede esa interrogante, la maldita duda que me vuelve a llevar al circulo vicioso...

Pero heme aqui, sentado en el mismo lugar... observando, analizando y pensando cada detalle... tratando de anticiparme...tratando de arreglar esta existencia que a ratos es tan confusa...desgastadora...que poco a poco me desintegra...y que el solo echo de plantearme es es contradecirme, el solo echo de buscar una salida es querer anticiparme...

Dejar que todo siga su curso... y... si el curso esta predestinado a ser interrumpido? y si el no interrumpirlo intencionalmente sea...solo una manera mas de interumpirlo?

y una vez mas... heme aqui, cuando la lista que intencionalmente compuse para que me acompañara en estos momentos esta a punto de terminarse, cuando "esas" canciones hacen cada vez mas sentido... es cuando surgen todos esos pensamientos escondidos que me hacen salirme de este mundo, tocar el boton y de un grito anunciar "aca me bajo, gracias" sin tener ni la mas minima idea de mi paradero y aun asi darme cuenta de cuanto es capaz de maravillarme una noche de lluvia

25.5.08

Variable.

Es un poco tarde para exigirle un rendimiento más óptimo a mis neuronas, un poco desgastadas y recargadas de lindos estabilizadores que hacen perfecta cada oportunidad de cambiar la visión y percepción de los hechos comunes y cotidianos, que no hacen más que amenazar constantemente a cada ser con volverse rutinarios y de temer.

Creo que aún espero esa llamada, esa simple oración que lo arreglaría todo, que sumiría a mi mente en las mejores imaginaciones, donde ya no cuentan esos cuestionamientos estúpidos que surgen a las 4 de la mañana con una canción de fondo, que no hace más que traer al presente y exponer sobre la mesa junto a mi té, todos esos temores asumidos y circunstancias que creía superadas. A veces la lluvia cae y el suelo no se seca, a veces comienza un terremoto pero no siempre termina rápido, a ratos empieza a correr el viento para decir que esas mentiras, precisamente esas que querías creer, no son más que invenciones del ocioso y desocupado tiempo que posee a su disposición el destino, en donde basas falsas sonrisas y creencias.

Pero como todo arreglo, es pasajero y no vale más hasta mañana ¿Porqué existe una tendencia generalizada para el curso que toma un asunto? ¿Qué saco con comenzar nuevas acciones si existe un leve patrón que me llevará casi al mismo resultado? Si fuera tan derrotista, no creería que el sol puede salir cada mañana; y es así que, como personas, empezamos, poco convencidos, cada día.
Resultó cómico cuando me di cuenta que podía vencer a la tan odiada rutina, y más aún que la pelea que daría por romperla, no la daría sola. No es un asunto de sentimientos ni de convicciones que suavicen efectos de poca cafeína en el desayuno, me encontré en situaciones complejas, fuertes, momentáneas, fugaces pero impactantes; creía que todo era olvidable y obviable, pero cuando la obligación es recuperar esa difícil capacidad de sentir, asimilar y entender que la frivolidad puede quedar fuera de sí por un momento, surge nuevamente el temor de ser débil, vulnerable, de perder el tan manipulable control que costó años imponer a tus emociones, surge nuevamente ese concepto de entenderse como ser humano, como frágil... como que puede romper sus premisas y comenzar algo nuevo, es irónico, pero cada segundo es una innovación que odia lo conservador y tradicional de los procesos. 

Tema redundante es decir que me gusta la incertidumbre y la poca planificación, tema inesperado resulta confesar que hay muchas cosas que ya no me hacen dudar; comenzar lo que no existe en segundos de inservible lucidez parece sonar divertido, y lo és, porque te das cuenta, con nebulosas aceptaciones, que la conciencia existe y que usualmente llama a no dudar, para no tener más trabajo e irse temprano a su casa para cambiar el turno con la inconsciencia, por que la primera se cansa, se aburre y como le gusta controlar, se frustra cuando no todo sale como lo quisiera... pero la otra, creo que es más amiga, más presente en personas con demencia temprana como quien escribe, suena egocéntrico, desconsiderado e incoherente declararse loca, pero existe el tiempo para pensar en preceptos como éste, existe también para malgastarlo y escribir propuestas tan bipolares y poco congruentes como ésta.

Hoy mientras caminaba, me enamoré del cielo que observaba, de la forma que tenían las nubes al rededor de la tan ausente luna. Hoy caminaba creyendo que podía detener el tiempo a la vez asumiendo que me equivocaba, como suelo hacerlo cuando me toca pensar en muchas cosas. Le pedí una vez a mi antiguo reloj del pasillo de la casa en la que estuve hace ya 5 años, que dejara de avanzar, que cuando se acabara su batería se acabara la del mundo también; y entendí que tenía miedo, que no quería seguir. Pero, como no se detuvo asimilé que aquellas concepciones son fáciles de omitir cuando hay tantas intenciones y expresiones de un nuevo enfoque en lo interpretado junto a manifestaciones positivas que se dan en relámpagos de momentos, que resultan ser amados e inesperados... algo así como la vida misma, algo así como la fascinación del no saber, como el encanto del querido e inestable mañana. Algo así como un obviado detalle que hace amar ese posible intento de "nuevo".

16.5.08

Concéntrico y un poco destructivo.

Creo que no siempre surgen ideas esperadas, poco predecible resulta ser la imaginación de aquel desconsiderado destino que nos despierta cada mañana, a veces con el caprichoso sonido de la civilización, a veces con el deseoso aroma de una aurora naciente y hambrienta por consumir días completos de existencias vacías.

Últimamente, me ataca la sensación de seguridad en el caos propio de la verdad hecha mentira... suena confuso pero no lo es, simplemente siento que hoy más que nunca, es la incertidumbre la que maneja mis pasos, mis palabras, mi poca ubicación y esa vagabunda búsqueda de intenciones. Escepticismo enfrentado a lo empírico de la sociedad individualizada, me molesta que se confundan esos rasgos que menos quiero obviar, detesto los patrones repetitivos y poco auténticos, pero se aloja en la débil inconciencia un estereotipo un poco subliminal y algo dejado, que no permite más que delimitar la imaginación a lo que crees es original... pero no va más allá de lo que siempre has observado con aquellos ojos que por inservibles tomabas. 

Sonreías, pensar en la estúpida abstracción de la sobria y modelada inteligencia; te hacía dar por total tu mal hecha superioridad; presiento que a ratos no sabes qué es lo que estás diciendo, que mucho menos has encontrado y adecuado aquella situación circunstancial y lógica que te entrega la falta de conservación de las esencias... Es que odio lo coherente, me gusta no tener explicaciones a mi disposición, intento no vivir buscándolas... intento vivirlas. Hace mucho ya que me resigné a algún tipo de respuesta comprobada e innegable, y cuando digo hace mucho, es porque no es sólo esta encarnación la que quiero involucrar; no es por poner sobre la mesa debates de creencias ni de fé, es por dar a entender que cada etapa es una vida nueva, que cada hoja en blanco que se decidió escribir fue el místico e incorregible nacimiento de lo que no pudo ser.
Hablamos, decimos, explicamos, creemos tener, con febril vehemencia, un dato concreto y aterrizado para todo aquello que pueda representar una posible grieta en la existencia, de por sí bastante incompleta y poco presente, pasamos días en ausencia plena y llena de inminentes impacientes que generan alusinaciones colectivas en torno a lo que "buscamos". 

Es concéntrico y vicioso no aceptar la naturaleza que nos mantiene bien puestos y maltrechos. Darle calidad de preciso a lo que parece ser exacto, entregarse a la duda resulta ser una de las soluciones más inesperadas y eficientes dentro de la incongruencia otoñal que ataca esta ocasión, porque para algunos cuando se acaban las flores se acaban los instantes de alegría visual que usualmente confundimos con la felicidad... Es que todo es momentáneo, espontáneo, sin interéses de optimizar algún tipo de sentimiento, ya no se estila la frivolidad encubierta, ahora se lleva más bien en un tono de estar asumida. Pero, es ahí cuando se cae en la posible probabilidad de comenzar a destruir poco a poco esa expresión extrínseca de la esencia, tan pura y tan corrupta, tan confusa y tan dañina, resulta ser tóxico entregar la confianza del temor a sedantes que no llegarán hasta mañana para ser reemplazados por otros, en ocasiones subjetivas no conviene dar del todo una señal de pérdida, porque somos seres humanos, nada más que vulnerables entes que se dejan llevar por el más mínimo e inestable indicio de distracción implícita y sumisa. Hablo como si me excluyera de dicha condición, cuando es ésta la que rige mi caminar diario, mis posibles inacciones y negaciones permanentes de ese miedo que jamás podré asumir, nada más que para aparentar una fortaleza que contempla lo que no tengo, lo que me aterra alcanzar, lo que he obviado y continuaré pasando por alto; hasta que tome conciencia y reciba una concepción honesta de lo que dejo entrever en esos lapsos poco lúcidos y ciertamente reales, hasta que aquella personificada imagen complementaria e ilusa opte por decirme frente a frente qué es lo que se supone que hago.