24.6.08

Travesía Circense de dos tiempos en temporada nocturna

Deforme y angustiante enrollo de cables en bipedestación, no tenía sentido, todos lo sabían, pero aún así continuaba su dudoso camino. Preocupación por lo que no siente, preocupación porque en sentir encontré culpa... Sí, a pesar de todas las nubes que inundan el cielo y toman por asalto mi mente, pude distinguirla, y entender que es una culpa relativa, en el sentido de poder autorizar a las propias emociones cuando quieren ser.

Soluciones son pocas, de hecho, es más fácil obviarlas hasta creer que mañana podrán salir. Sabiendo que no es ni será así, porque todos los días crees que pasa lo mismo; pero resulta que por muy parecidos que aparenten, son contrarios efectos los desatados.

Hoy me levanté con Hipotermia de corazón (1), me lo aclararon mientras caminaba, el problema es que por mucho que me tape con la frazada más abrigadora del mundo, no se va. Resulta que me debato entre acrobacias y aplausos de inducidos sueños y poco controladas vidas, como las olas: van, vienen, suben, caen, rompen, y vuelven a nacer porque al desquiciado viento se le ocurrió forjarlas de nuevo.

Sí, mis ojos sumergidos en omisión nunca aprendieron a mentir, mucho menos mis manos sin definidas formas, para qué hablar de mi voz, inconstante como el agua misma. Entendí que no puedo usar palabras eternas, que cuando digo "nunca" me equivoco, y que cuando exclamo un "siempre" corro el riesgo de ser derrotada por mi propia convicción... Es que nada es seguro, ni yo misma lo soy, tanto así que acato lo que la incierta ignorancia de quien vive, impone. No sé vivir bajo muchas regulaciones frente a mi persona, no sé responder a los impulsos porque no los conozco; creo que está clarísimo que no lo sabré tampoco.

Temporada nocturna, parafernalia propia de pesadillas ininterrumpidas y sonidos abruptos de sonámbulos inciertos. Era una visión espectacular de lo invisible, declaré que no existía y varios fueron testigos, y a pesar de todo el frío seguía en donde no debía estar. No entiendo porqué aparecen las lágrimas, ¿Acaso los ojos se cansan de mentir a sí mismos y cuando no aguantan más, las dejan ir?  Para qué hablar de su vida útil: 6 segundos, no son ni siquiera adaptables pero si son móviles y postergables, que, al igual que el ser humano, no tienen razón de ser... Y tampoco la buscan.

Lo infinito no quiso ser eterno, y lo real no implicó ser verdadero. Las mentiras no quisieron mirarse de frente y los desquites no se dieron la mano. Entre los arranques de locura y unas maniobras mal hechas se disputaban los gestos de desprecio; y lo poco y nada que quedaba de conciencia espacial fue digerida por una vaga sensación de presencia que hacía soñar.

Las palabras se pierden en el vacío, las imágenes y conceptos se saben inexistentes, aún no me queda porqué nos fiamos tanto en ellas; porqué atribuimos categorías subjetivas a todo lo que no nos puede dañar; cuando las luces del pasillo se encendieron entendí que sí existen rincones que nos entorpecen el paso, que ni siquiera el más profundo suspiro está seguro de ser lo que es, y que esa reacción nerviosa a creer que te siguen, no es más que constatarse doble.

No es que sienta que lo escrito expresa aquello que mis palabras no pueden explicar; pero ciertamente hoy no encontré las correctas; hoy después de restar un año a la cuenta regresiva... Cuando me di cuenta de que, acorde a mi temprana desición, sólo quedan 8. Comprendí que nada es eterno, fijo, irrevocable, constante ni estable... Y que a veces no vale la pena entender que algo puede causar daño, porque era mejor cuando no estaba la conciencia; que a veces ocurren sucesos increíbles rodeados de muchos globos de colores y poca luz, que jamás esperabas, y que nunca está demás tratar de sonreír al extraño frente a ti.


(1) Daniela Figari y "La hipotermia de corazón"; "Quieres entrar en ti misma y taparte con una gran frazada para no sentir ese frío que cala desde adentro hacia afuera"