12.7.08

Escaleras de Caracol y Problemas Espaciales.

A ratos en vez, en momentos tal vez. Quizás no sea más que poco interés... pero cae la lluvia, sigue corriendo el reloj, el lugar se llena de denso y corrosivo humo; un tipo de encuentro involuntario mediado por el medio.

Aún conservas sus sutiles suspiros, decía, la melodía del atardecer anterior y un poco de su imaginación vuelta conformismo. Es como si hubieras sincronizado respiros bajo palabra que no se sabe articular, asegurar un hoy puede que no lleve a otra cosa que sea perder el inconstante mañana. Variaciones en el ritmo, las rotas costumbres hacen del ser una rutina,que siendo lo que es, se vuelve cómoda entre juegos y mentiras sobrias.

Compactación de la mismísima circunstancia cuantificada en cuánto se puede extrañar... Mirabamos la Nada, qué puede ser más bello que contemplar lo inexistente. Hacer creer al viento que podemos engañarnos con lo que no debe ser, es que a veces no sabemos el porqué y no nos motiva tampoco buscarlo. Y es que es posible que temamos un poco más de lo que un planeta teme dejar de existir; peor concenso no hay del que no se puede opinar, peor oyente no hay del que no se puede esperar, pero se aleja el cobarde más miedoso de todos, que no sabe cómo esforzar su poca voluntad en vivir un día. 

Y me miras, nos observamos taciturnos, lentos y muy concentrados en lo rápido que se mueven esos extraños alrededor, en los gestos despectivos respecto de nuestra inactividad populosa y tradicional, extrañados y poco madurados conceptos salen a la luz entre vagas sensaciones de poder y crueles declaraciones de descepciones.

¿Cuántas veces quisiste buscar lo que no existe en una fría tarde de invierno llena de vacíos intentos? Para darte cuenta que no hay otra salida que resignarse a lo real de lo inexistente. ¿Hiciste algunas vez esa afirmación de la cual no supiste cómo arrepentirte? Y aún lo concientizas, porque quisiste ser el mejor, el invencible, el insuperable, quien no acepta su arrogancia y no quiere entender el porqué de sus penas.

Resulta por ser vicioso suavizar corruptas visiones, por nublar temblorosas realidades y esperar a que todo se solucione. Creo que me perderé un rato, sí, asumo que con mi poca orientación y vaga noción del tiempo, no me costaría tanto encontrar ese rumbo que no tiene camino.

Me esperaba sola, en blanco reluciente, atenta y sin interrupciones... como la más leal de todas, esa que no sabe qué es lo que dices pero aún así atentamente hace que se vea hasta bonito... siendo que podría significar la más horrible de las mentiras o la peor de las interpretaciones.

Y suena el teléfono, "todo está bien"... No sabes que hacer; y cambia la canción, sigue pasando el tiempo; y caes en tu cama mirando el vacío techo lleno de sinuosas ilusiones; y sigue lloviendo, declaran aquellos gruesos goterones; y no hay secundarios, se mienten los conceptos; y no hay alguien a quien corroborar que no existes; y no hay quien sepa cómo poner ese parche, que por muy provisorio que aparente, no deja de ser necesario.

Si quieres puedo ser ausente, si quieres innombrable, puedo pretender, fingir, murmurar... Sino, no sabría que pensar de lo imposible, de lo eterno y de lo finito. Otra vez abres la puerta, cierras las cortinas, para no dejar pasar esas comunes intenciones que no saben esconderse; prendes a tu elegante compañera, una de esas canciones que no fallan... Y suena el teléfono, para terminar el día, con eso que no esperabas, casi imperceptible. Poco presente se contradice y deja que no te dañe; la negación a veces puede ser un todo, pero dejar de ser válida cuando omites lo inminente, que a sí mismo sorprende, y que a la humanidad, le quita el sueño.