29.8.08

Palito de fósforo.


Puede ser tarde, al final siempre lo es... Mis errores son puntuales, mis caídas son tardías. Vine a darme cuenta con algo inédito en la conciencia de los pensantes, no con frases que quitan el sueño, ni con incontables esperas por lo imposible.
Es lejano, resulta que me figuro con colisiones múltiples entre una y otra idea emocionalmente agrietada, digo lo que no quiero y dejo entrever algo fácil de malinterpretar. Cuántas veces esperé en vano, para llegar a notar lo mutante de mis equivocaciones. Intenté exponer un poco lo que aquejaba y terminó en una omisión de conformaciones sin estructura mayor que la que no existe.
Las calles se humedecen a medida que el calor primaveral amenaza, las noches son bipolares y poco coherentes... A veces quisiera que las cosas fueran tan distintas, tan poco predecibles, tan poco acostumbradas; no da a lugar querer negar premisas tan básicas como el desconocimiento de la situación. Era tarde, lo es aún, será siempre tarde... Porque así es como aparece la relación entre lo que ocurre constantemente con mis desiciones inoportunas y con mis elecciones sin fundamentos.
La verdad, es que no estoy en estados de lucidez máxima, para variar, no es que sean inducidos, no, va más por el hecho de no encontrarse frente a un espejo; quien se refleja es un extraño y te miente. Y no le interesan tus razones, no escucha. Me perdería en inexplicables nebulosas de tu conciencia, pero no me queda otra que mirar en redondo, hacia arriba y dejar que todo "decante" si es que puede hacerlo. Pensé otra vez en cómo me hubiera gustado mudar efectos propios de lo que no se interpreta, pero no tengo más recurso que mi desabrida y poco convincente imagen de persona.
Por otro lado, no quiero saber de más impertinencias como pedir permiso para saber cómo me llamo, o dar paso a una duda mal escrita para preguntar si se puede abrir la puerta; mi nombre está ahí... para eso existe, no pidas permiso. La puerta, a veces, queda mal cerrada, no es difícil notarlo, generalmente se congelan los sesos y las ganas de seguir enfrentándose a lo increíble; pero al igual que mi nombre, está ahí.
Palitos de fósforos, que por más que quiera, sí se han ido cayendo, lenta y corrosivamente, en momentos abruptos y descepciones irreales. Me cansé de escuchar suposiciones y lerdas propuestas en el aire; me harté de creer que las mentiras eran efímeras, me aburrí de idearmelas para esperar y comencé a odiar el inminente silencio lleno de vanales expresiones adornadas con palabras. De un momento a otro, todo resultó ser una amorfa nube que al día siguiente no estuvo, gris y densa, exclamaba a gritos su inexistencia y nula experiencia.
La lluvia destruye poemas y arma contraataques; el viento se lleva las lágrimas y sacude las neuronas; el polvo no hace más que estornudar por tenerse alergia a sí mismo.
Era tarde, no sé si todavía; las llaves no hacían distinción, permanecían inertes en un bolsillo esperando ser usadas, el cielo no hacía más que mirar y el frío quería matar los intentos; se repetía una y otra vez la misma canción, el pequeño escondite permanecía oscuro con intenciones de guardar al mundo para otra ocasión y no contaminar agregando estimaciones fallidas... Era tarde, no sé si todavía, al final no siempre es tarde, puede ser inesperado, así como la vida... En el fondo, es relativo, circunstancial y subjetivo. 

20.8.08

Pasan.

Cuando algo se acaba, no queda otra que perder momentáneamente el rumbo de lo que persiste. Fue entonces cuando me di cuenta de que ya no me podía inmiscuir en los asuntos colectivos, perdiendo mi capacidad de sumergir un poco esa individualidad que le atribuyo al quehacer cotidiano; hubo un punto notorio de deserción, no sé cual fue, pero estuvo más que presente el lógico razonamiento que le quita lo emocionante a las distinciones.

Preguntar y pensar, honestamente, no quería ni quiero respuestas, sabía que no podía perpetuar lo inconstante de las emociones, que esta vez tenía que salvarlo sola y no esconderme detrás de materiales pasajeros que aparecen cada vez que entiendo que me equivoco. ¿Acaso todos tenemos miedo de enfrentarnos con nosotros mismos? Más que eso, hasta ahora me di cuenta de que existe temor porque, al encararse, se pierden los sentidos por un momento para luego rebotar en una realidad que puede golpear un tanto fuerte, sin quebrar costillas sino que esquemas y proposiciones.

Me explicaron innumerables veces acerca de lo incondicional que es la esencia, tanto así que llegué a basar las vidas en ella, es que no hay más allá que saber entenderla... Que cuando ríes es porque se encuentra en estados de común sentir, que cuando lloras, es porque otra vez rompieron otro palito de fósforos que te armaba, y sientes que de a poco te vas derrumbando creyendo que no hay fondo, ni mucho menos el espectante destino que se enorgullece de ver su propósito cumplido... caer.

Tampoco me interesa saber para qué sirve tanto el cinismo, eso de estar renegando nuestra naturaleza para hacernos sentir seres casi perfectos, por el hecho de "controlar" todo; un poco más de visión y ves que tenemos nada, que las apariencias abundan al momento de decidir, que nos creemos superiores, por el sólo hecho de "razonar" competitivamente más fuerte que otras especies, y muchas razones más... Pero ¿Qué o quién otorga así la cualidad de correcto a la razón si no hay mayor referente? Hemos construído un mundo subjetivo que pretendemos olvide el sentido de vivir, el sentido en que se forja cada una de nuestras vivencias, el sentido y la motivación del no saber. Y volviendo a lo incial, renegando lo que somos, en planos tanto cotidianos como existenciales.

No te entiendo porque no me entiendo, y no lo hago porque simplemente no quiero. Prefiero que se conserven los estados de "perdido" en tiempo y espacio, porque se dieron instancias en las que no se tiende a ver solución. Mejor dejo de preguntar, siguiendo viejos preceptos respetando la platónica ignorancia que, al parecer, permite contemplar las circunstancias sin tener que cuestionar para entender que estas mal. El caos a veces ayuda, aunque suene negativo, ayuda pues
al final todo decanta, lo observas y decides frente a lo más imaginario; y es que te diste cuenta de que no pensabas como creían... Al fin y al cabo, eres.

Son efectos que pasan, que se dan vueltas y no te dejan soñar sin despertar a altas horas de la noche creyendo que te hicieron reaccionar para no perder el sentido de tu existencia. Son consecuencias y próximas causas que van y vienen, no saben explicación, pero están, dejándo el espacio para que en un desconocido porvenir, se resuelva todo lo que no se pudo explicar a sí mismo. Rescatándo el "cuando te sientes tan cansado que no puedes dormir"... Es porque tu reflejo perdido te apunta con el dedo, con una sonrisa en la cara, de que estás fallando, pero que cumples en cierta forma con lo que quieres al final... Inexplicable, incierto; porque no sabemos hacia dónde nos movemos, pero vamos.

2.8.08

Donnie se perdió otra vez... ¿Buscamos?


Pareciera ser que en estos días y en esta vida, lo breve, abunda. Si no es así, entonces para qué nos siguen mintiendo las aparaciencias, resulta que aquello que creemos trasciende, en realidad no lo hace; porque nos basamos en instantes fugaces, en la máxima inexplicable y las explociones más temporales de todas... A cambio de sacrificar todo cuanto puede otorgar seguridad futura. 

Derrepente surgió el cansancio por seguir imaginando, y en su lugar también, la necesidad de hacer algunas ilusiones un poco más cercanas... tangibles. No era más que la lectura de los preceptos que entregaba la muerte a la vida, pero aún así contenían falsedades propias de la edad. Cuando se acaban las ganas de seguir confiando en esa vieja creencia, por misticismo puro, aparece ahí el impacto fenomenal del instante mismo.

Se perdió en una noche muy estrellada, no solo uno, sino varios de mis intentos de solución; esos planteamientos acabaron por volver a su estado de “sin – respuesta”; y es que no nace otra cosa que el mismo delirio propio del ser ausente y la inconsciencia presente. Y tú solo mirabas, temías que no te pudieras encontrar otra vez porque, al parecer, al ver este espectáculo decidiste dividirte en tres que corrieran en contra del viento que se llevaba mis partidas intenciones.
 
Siempre que reaparece el silencio, recuerdo que había algo que debía decir; pero ya no estas y me complica confesar al aire que lo pude obviar en segundos previos. Al final muchas situaciones acaban por ser tan conflictivas como el dilema mismo del no saber, quise irme lejos y para variar, evitar... Sí, continuar evadiendo que no puedo manejar ni competir con esto, y conllevando necesades, haciendome creer que la distancia cura todo como el tiempo; para darme cuenta de que no es así, de hecho, puede jugar en contra y predisponernos a un supuesto subsiguiente fracaso. Simple, preciso, completo y poco interesante; se puede esperar algo más sólo si sabes que hiciste algo distinto... o que dejaste de hacerlo.

Brillar no da resultados honrosos, sucesos complejos no llevan la delantera en el diario vivir; hoy son sencilleces neutras que saben mentir al sueño y a una naciente emoción. Para sumirlo todo en la frialdad no hace falta ser un tempano de hielo; con una gélida mirada basta para apagar esa fogata que quisiste consolidar aquel atardecer frente las olas que te han visto crecer, en donde te declarabas muerto en vida y vendido por sonrisas engreídas que te daban un segundo de ser.
Mañanas vacías engañadas por el supuesto correr del viento y nocivo caer de la lluvia; quería que fuera densa niebla, pero sólo el desconsiderado frío supo despertar a los cuestionados cantores tan madrugadores como la luna. Tardes enteras, se preguntaban entre sí, si es que valía la pena poseer tantos lapsos de recuerdos amargos y memorias suaves de un pasado provisorio que pierde ubicación en el espacio que quiso ser eterno. Querer borrar, olvidar... Es imposible, por más que se crea, asuma, asimile superado, es un momento más que saldrá a la luz apenas se comiencen a nombrar sus reacciones y revivir esa tan sepultada revuelta de emociones... Como suena una creación mística y una psicodélica de fondo que no se puede olvidar ni negar.[Strawberry Swing – Coldplay // Within you, without you - The beatles].

Resignar los pensamientos a un todo. 
Enviar un poco de horas de sueño por el intermitente y fantasioso correo. 
Un helado verde a las 3 de la mañana. 
Una ventana que diga “Hey! Despierta! =)” 
Una lagartija morada en período estival que no deje ir su cola. 
Un desconocido que alusina junto a ti que no existen límites. 
Entender que los recovecos de la memoria tienen dulces que no se oxidan. 
Obviar cambios climáticos y ser entes tropicales al más mínimo indicio de viento. 
Velocidades desconcertantes de opiniones telefónicas. 
Acúmulos fotográficos sonrientes justo en el bolsillo de un olvidado abrigo.
Hacer creer al destino que tuvo la razón, pero que al final las nubes no se salieron con la suya y las capturaste igual en aquel ínfimo recipiente junto a las tormentas que no quieres dejar ir. 

Es otra melodía, unos varios asuntos que toman sonido en el aire para querer interpretar un poco la perdida realidad hecha voluntad. Haciendo así un cambio abrupto para rescatar estas frases que me están quitando el sueño (entre otras): “You clicked your heels and wished for me” más adelante seguida por: “I know the world's a broken bone, but melt your headaches call it home”. [Northern Downpour – Panic! At the Disco].