24.9.08

Hecho.

Perdí.
Me perdí otra vez.
Es extraño, un poco deducible y predecible como me dijeron una vez. Aunque crea lo contrario.
Contar los descansos por día y comenzar el siguiente; no rendirse creyendo que se miente.
¡Qué va! Las cosas pasan, sin razón, sin manejarse... Solo ocurren frente a nosotros como urdidas demostraciones que no se pierden en el aire por intención.
¿Qué tanto queremos? ¿En realidad se puede considerar algo como la seriedad misma? Aún cuando sabemos que vivimos en juegos de etéreas palabras.
Caídas y barridas, como un ente que no quiere empezar a existir, así como otro que no sabe cómo seguir.
Listo, es vencer. Ya no perdí, me perdí pero conservo la instancia. Hay recuerdos memorables que me gustaría llevar conmigo, como los clásicos, para recurrir cuando necesite escapes; lástima que las letras se llevan todo, y con ellas... las ilusas suposiciones.
Nos hacemos creer que queda... porque así es.
Pareciera que me gusta preguntar incoherencias, pero siendo opción... ¿Es necesario tener respuesta para todo?

12.9.08

¿Escuchaste? Perdió su nombre.


Personaje, dijiste alguna vez, y a mis oídos les consta, que leías sintiendo como te gustaría en otros estados de tu subconciente. Y te vi expresar con tus taciturnos ojos, que te frustraba tanto como a mí. Preguntas al vacío llenaron en ese momento hasta el más ínfimo recodo del lugar tan extenso como tu memoria; pero eran de esas inquietudes que se desvanecen con el tiempo, así como asumir el miedo de que hay cosas que no ocurren por no hablarlas.

Extraño, tú que me observas mientras te contemplo; al parecer no hacemos más que perder el rumbo de aquellas situaciones que creíamos habían encontrado su permanencia estable. Pareciera que tanteamos opciones en una cuerda floja, lo dicho hoy se puede derrumbar mañana por el sólo hecho de aquella constante e imbatible eternidad; es que se les ocurrió la magnánima idea de hacernos pelear con el abismo, siendo el primero en nuestra lista de amigos.

¿Y qué va a pasar cuando las hojas se aburran de caer los otoños que faltan por venir? ¿Es que acaso el invierno se contagiará alguna vez de esas epidemias sociales que desata la relación entre frío y soledad? Somos entes climático-dependientes... sólo a veces. Innegable es sentir la lluvia caer con tanta fuerza y desquite que no deja rastro del daño.

Me respondes cuando doy la vuelta, me miras otra vez esperando lo mismo que espero del mundo entero; así me omito y te vas. Caminas a pasos rápidos y decididos, como para que no pueda alcanzarte si me arrepiento de haber excluído; porque hay cosas que no todo el tiempo es necesario manejarlas, ni mucho menos saber de ellas. Durante el intertanto, en donde se niegan sueños y maquinaciones de vagas conclusiones, creías decaer junto al ocaso que acompañaba de fondo, al ver que hay fenónemos que no se deben obviar.

Defecto perdido de la negación absoluta, llegué a convencerme de lo primitivo que puede llegar a ser un porqué, y aún así insistía en preguntar, siendo que era mucho más destructivo que haber metido mis ideales en una enorme maleta para seguir ese camino sin marcas ni huellas, en donde no me podían encontrar otra vez, a menos que no me buscaran. Somos como una leyenda en un mapa sin mayor conformación que aquellas inimaginables edificaciones sobre supuestos y aparentes del sentir.

Encontrado ente de perdidas apariciones, andabas lento mientras ocurría; pero no lo pudiste notar porque un fuerte reflejo así lo quiso. Estabas en lo correcto, se consolidaron premisas y no me quedó otra que desaparecer.
"Es que resulta que somos demasiado viscerales" ¿ Y acaso por esto nos dejamos vencer, temer y marcharnos? 

No había identidad, el opaco entorno no dejaba entrever tus dilucidaciones de mi desagradable conversación, pero ¿Qué más da? Si al final sólo sabemos que no hay espacio que se aleje de ser temporal, ni afirmación que se contenga a sí misma. Es que pareciera que aún queremos esperar, que nos queda algo por pensar.

6.9.08

A eso de las 6.


Siendo honesta, nunca sé bien la hora, por no decir que nunca la sé... deambulaciones llenas en espacios temporalmente vacíos.
En instancias tan absurdas como la duda cuando menos se apetece, cuando más perdida se haya, cuando se sabe que se pierde.
 
"Lo que haces, escuchas y sientes,no pega... Porque te dejas entrever cuando realmente no eres tú, cuando tienes un intermediario que te lleva a soltar una que otra lágrima por la más mínima conmoción al sentir que saben que dices algo". Vivimos de momentos, somos efímeros, más rápidos en ser que una estrella en caer y que una nube en lloverse. Porque, partiendo en cambiar las bases y aceptar el sinsentido, porque siempre hay algo que terminar, sea lo que sea, la mayor parte de las veces alguna competencia propia exteriorizada queda más o menos inconclusa; y porque pasando el tiempo te aburres de escuchar falsas explicaciones, negaciones de la expresión y verdades del no-ser. Ya no se trata ni de miedo ni de angustia, se trata de cansancio, de mentiras absueltas en su omisión supuesta.

Soñar, no gasta pero desgasta, no vende pero consume, no comprende pero desconcierta, no miente pero tampoco es directo, no sirve pero está; no sé que tanto me gusta soñar como para admitir que lo he hecho y que últimamente me pasa más seguido que antes; por alguna razón incierta y poco corregible, nace una leve impresión de que las cosas que hoy conosco no seguirán siendo las mismas, y mucho menos empeorarán. Me gusta creer que pienso en que puedo cambiar muchos asuntos, entre ellos al mundo, aunque sé que terminarán como siempre en ese estante cubiertos de polvo; sin más tema que mirarse a ellos mismos y asumirse como mentiras, como excepciones, como aceptaciones de que nada será lo eterno.

Olvidando lo asquerosamente funcional que posee esta humanidad, y abstrayendose de ésta misma, es que me es más que grato saber que hay un nuevo motivo por el cual mis despertadores se hacen cada vez más agradables a eso de las 6, que aunque no lo sepa, hay una razón, por muy inexistente que se suponga, y es que me volví a encantar con eso que creía perdido, con esa explposión que creía asumida en lo cierto y lo seguro... Es que a veces ocurren lapsos inesperados, quizás muy impredecibles, pero tan sanos para lo sensible que nos hacen replantear lo que creíamos resuelto.

Para no hacer de esto un latero testamento, creo que termino exponiendo una de las posturas que me llevó a pensar en que no todo está tan concreto como se piensa, y que no todos los días son iguales, que no todas las personas hemos sido forjadas bajo el mismo precepto, y que todo esto hace interesante un día a día lleno de imperfecciones maravillosas a los ojos de quienes van aprendiendo a apreciarlas.