"Me di la vuelta, caminé muy lento haciendome creer que pensaba... hasta el punto de darme cuenta que hablaba sola como si me estuvieran estrujando la garganta para soltar de golpe lo que ponía brillantes mis ojos. Pero, otra vez, pretendí ser más fuerte de lo que podía imaginar. Nunca supe si alguien venía escuchando mis angustiosas peleas de palabras; pero sin saber lo que era, sin poder explicar lo que de una vez se debe asumir, seguí bajando la deshabitaba y oscura calle, en compañía de intermitentes personajes que se perdían en el espesor de los árboles.
Honestamente, no tenía mucho que pensar más allá de una extraña sensación de que irónicamente estaba haciendo lo correcto; sin asimilar que una vez más esa lógica quería tomar parte en lo que esperaba dejarla fuera. Es como un asunto de negarse a lo que podría ser lo que muchos han esperado de su vida. Me descubrí en respuestas incoherentes, en asociasiones sinsentido, en maquinaciones sin resultados, en canciones perdidas que se adueñan del entorno, ya no a ciertas horas del día, sino que cada vez que se me ocurre mirar por la esquina que acabo de cruzar; la mejor forma de dopar impaciencias e incomprensiones al tiempo de dormir.
Nunca aprendí a decir las cosas, menos a pedir ayuda cuando en realidad lo necesito; detesto el hecho de imaginar que habrán cosas que dicen y amenazan con ser, cuando al segundo parecen ser fumadas por otros. Me parece que todo esto es sólo porque le estoy atribuyendo a la humanidad circundante esa característica que tanto me gusta y a la vez detesto de la existencia: la intermitencia.
Esa tarde no me quedó otra que abusar del máximo volumen, encasillarme en esos audífonos autista-egoístas y caminar sin tener claro hacia donde me dirigía; con un gran enrollo de pensamientos aclarando que declararme incompleta, era poco, y que no había mucho que entregar si es que no soy capaz de adherir a mi diario vivir aquello que considero necesario, por el sencillo temor de pasados abruptamente acabados que hasta el día de hoy parecieran querer destruir torres que desde mi observación van naciendo en bases de arena.
No creo que tenga tanto que agregar al hecho de que la caída de la noche no ayudó mucho, menos la infinidad de veces que tuve que repetir la misma canción para que no avanzara a la siguiente, porque hubo algo en ella que me hizo caer y decir: Puede que sea momento de replantear algunas fallas que estas asumiendo como muertas. Para entonces, me sumí en caminos absortos de sí mismos; me quedó gran solución en la mano... la mismísima omisión."
Hay conceptos conflictivos, momentos extensos de altos, medios y bajos; caos que se pierden en colectividades bastante absurdas; vendidas emociones que no pueden ignorar aquello que evoca confusión; le hecharía la culpa a una infinidad de inocentes méritos.
"Abrí la puerta, me apoyé en ella esperando a que el tormento de mundo se quedara afuera. Me senté, miré una vez más el techo y entendí: Ignorante fácil de ignorar, esencia fácil de olvidar."