29.10.08

Eran las 18:26


Quería desaparecer en el espesor de mis sábanas.
Cubrir mis emociones con un abrigo, empacarlas junto a mis ilusiones y largarme lejos.
Y estaba sola otra vez, como si esto me hubiera decidido perseguir.
Ese concepto etéreo lastima y cada vez que viene es mejor adentrarse a rápidos pasos en el inerte sueño.
Dejo mis llaves, miro por esa intrigante ventana que permanece a medio abrir. El sol definitivamente no es el mismo del medio día; se cae y con él mis muertas esperas.
Me quería encantar con errores, fallar otra vez... Mirar en el sentido más dañino.
Inexplicable.
Es cuestión de aceptar la no permanencia, como una de esas "pulseras eternas" que hoy se cortó y me dejó con un deseo inconcluso y sin cumplir.


21.10.08

¿Explicaciones? No, no me gustan.


Hoy escuché que solo nos quedan 71 días de 2008. Loco, justo cuando empezaba a entender que existían las descepciones, y de las feas; que eso que se cree imposible está en un número de teléfono; que aquello que tanto amenaza con no ocurrir, está siendo vivido a la vuelta de la esquina, que no me equivocaba cuando se trataba de decir qué es lo que pasaría.

Cuando pasa el tiempo, hay cosas que decantan por sí solas, hay cosas que uno no quiere que se acaben, hay nuevos motivos para abrir el baúl de los recuerdos, al viento se le ocurre llevar más polen que antes y al paso de las horas se le ocurre atormentar eso que llamas paciencia.

Te pedí de vuelta un concepto que no entendía, me gusta esto de ser irracional pero a la vez empiezo a pensar un poco más las cosas, a volver esa naturaleza un poco más fría... es que no es tan agradable cuando te rompen eso que querías entregar. Son como las clásicas colisiones múltiples que suponen una nebulosa crítica, sólo que ya comprendí que no vale la pena desvivirse por mundanas opciones como esas. Ahora hay algo distinto, algo que se llama... si supiera como se llama no lo expondría, pero a la larga es declararse animal con caparazón en asuntos que a la conciencia incosciente conciernen.

Demencia, sí, pero qué va, todavía me gusta tomar los caminos más largos cuando tengo tiempo y sentir cada una de las canciones que pasan por mi cabeza; aún me encanto si miro al cielo y no está ni despejado ni nublado. Básica, quizás.

Que me crean o no, poco me preocupa;  a veces exigir presencia se vuelve inconcebible... pero hay algunos a quienes nos hace falta contemplar que, ojalá, Ella no esté siempre ahí; y que en alguna ocasión se quede afuera sin poder entrar.

11.10.08

Hoy, hizo frío de nuevo.


"Me di la vuelta, caminé muy lento haciendome creer que pensaba... hasta el punto de darme cuenta que hablaba sola como si me estuvieran estrujando la garganta para soltar de golpe lo que ponía brillantes mis ojos. Pero, otra vez, pretendí ser más fuerte de lo que podía imaginar. Nunca supe si alguien venía escuchando mis angustiosas peleas de palabras; pero sin saber lo que era, sin poder explicar lo que de una vez se debe asumir, seguí bajando la deshabitaba y oscura calle, en compañía de intermitentes personajes que se perdían en el espesor de los árboles.
 
Honestamente, no tenía mucho que pensar más allá de una extraña sensación de que irónicamente estaba haciendo lo correcto; sin asimilar que una vez más esa lógica quería tomar parte en lo que esperaba dejarla fuera. Es como un asunto de negarse a lo que podría ser lo que muchos han esperado de su vida. Me descubrí en respuestas incoherentes, en asociasiones sinsentido, en maquinaciones sin resultados, en canciones perdidas que se adueñan del entorno, ya no a ciertas horas del día, sino que cada vez que se me ocurre mirar por la esquina que acabo de cruzar; la mejor forma de dopar impaciencias e incomprensiones al tiempo de dormir. 
Nunca aprendí a decir las cosas, menos a pedir ayuda cuando en realidad lo necesito; detesto el hecho de imaginar que habrán cosas que dicen y amenazan con ser, cuando al segundo parecen ser fumadas por otros. Me parece que todo esto es sólo porque le estoy atribuyendo a la humanidad circundante esa característica que tanto me gusta y a la vez detesto de la existencia: la intermitencia.
Esa tarde no me quedó otra que abusar del máximo volumen, encasillarme en esos audífonos autista-egoístas y caminar sin tener claro hacia donde me dirigía; con un gran enrollo de pensamientos aclarando que declararme incompleta, era poco, y que no había mucho que entregar si es que no soy capaz de adherir a mi diario vivir aquello que considero necesario, por el sencillo temor de pasados abruptamente acabados que hasta el día de hoy parecieran querer destruir torres que desde mi observación van naciendo en bases de arena.
No creo que tenga tanto que agregar al hecho de que la caída de la noche no ayudó mucho, menos la infinidad de veces que tuve que repetir la misma canción para que no avanzara a la siguiente, porque hubo algo en ella que me hizo caer y decir: Puede que sea momento de replantear algunas fallas que estas asumiendo como muertas. Para entonces, me sumí en caminos absortos de sí mismos; me quedó gran solución en la mano... la mismísima omisión."
Hay conceptos conflictivos, momentos extensos de altos, medios y bajos; caos que se pierden en colectividades bastante absurdas; vendidas emociones que no pueden ignorar aquello que evoca confusión; le hecharía la culpa a una infinidad de inocentes méritos. 
"Abrí la puerta, me apoyé en ella esperando a que el tormento de mundo se quedara afuera. Me senté, miré una vez más el techo y entendí: Ignorante fácil de ignorar, esencia fácil de olvidar."

5.10.08

Algo de aromas.


Divertidas melodías predecibles, mi cuello sólo daba vueltas para encontrarse después estático escuchando cátedras de que la clave de la vida es el amor. Sin duda, momentos bastante bipolares que destruyeron el tedio para dar paso a una sorpresa que no hizo otra cosa que sacarme varias sonrisas.

Honesto, preciso, al grano de una vez, no una sino varias instancias algo inducidas... ¿Es que acaso no te dije? Típico error dentro de los garrafales, la verdad es que fueron momentos dudosos; tuve mucho de ese que lo miden los relojes para darle vuelta a temas que solían quitarme el sueño, y recibí las palabras más certeras con la presencia más inesperada siendo el más improbable de los hechos. Hacer que la Costumbre se olvide de andar, retomar viejos intentos, entender que hay cosas preciosas en la vida que jamás se pierden, y que como la mayor parte de las veces lo he dicho... no buscar eso que se "quiere", ¡vivir! 

Hay mucho que pretende atarnos en esta mundana andanza, abundan los inestables días en esta temporada del año, aparecen esas ganas de dejar todo y rehacer supuestos; derrepente este sol, al que le gusta esconderse, me dio razones para esperar cuando se va, contemplar su cálido descenso y decir: "Las 24 horas de mañana seran más increíbles que las de hoy"; aceptar la imposibilidad de predecir con seguridad el mañana, que hace tan interesante las tan variadas y variables existencias.

Para empezar a terminar con un tema latero, que quizás más temores que otra cosa, me hacía suponer... De un momento a otro, la olvidé, sí a esa longeva eternidad; aceptarla es como tomar parte en polaridades, ser parte de un nudo; dejarla ir... Es recobrar esencias, perder conceptos innecesarios y no encontrar estúpidos "porqué".
 
Divertidos aromas acompañaban, no había que obviar, era sólo condenar esta encubierta omisión. 
El rumbo en que se basen los fríos matutinos dará amenos pasos para días incompletos pero entregados a asumir.
No entiendes, no entienden, no encuentran, no encuentras...
Si es cosa de dejar de lado tercas preguntas y decirle a los subjetivos destinos que alguna vez se han de cruzar.