Todo y nada hacen sentido, dicen por ahí que se pueden comprar islas.
Para personajes resulta cotidiano vender recuerdos por una sonrisa nueva.
Es fácil olvidar, pero ¿Qué tan simple es olvidarse de uno mismo?
Más se piensa, menos se vive: Mínimos impulsos explosivos.
Dejo un poco de euforia colectiva, abiertas preguntas y subjetivas conclusiones.