Hace días que venía pensando esto... Hay 3 formas de saber cómo vivimos o cómo vamos enfrentarnos a una forma de vivir:Entendiendo lo que uno necesita, siente y quiere.
Entonces, necesidad porque la mayor parte de las veces podemos distinguir que hay circunstancias, personas, esencias que necesitamos (fuera de las necesidades básicas) para sentir que nuestro andar está completo; esas no las podemos elegir y sería maravilloso que pudieramos darnos cuenta a tiempo de aquello que es tan fundamental para hacer los días armónicos. Sin embargo, son procesos que toma tiempo concientizarlos y asumirlos porque no son requerimientos impulsivos, se van dando paulatinamente a medida que avanzamos en vivencias, mientras hay sucesos en donde nos "cae la teja" de que serían íntegros o tendrían soluciones si el componente "necesario" estuviera presente.
Lo que uno siente y aquí va algo más complejo, si bien las necesidades usualmente no las podemos elegir, se pueden controlar y engañar con lo que uno quiere; mientras que los sentimientos se pueden reprimir, pero tratar de intercambiarlos y darles nuevos matices resulta ambiguo: Se da espacio para algo que no existe y el sentir que no se expresó queda "sepultado", o bien se puede transformar y esperar que quede impreso de las forma que más nos acompañe en lo que vivimos. Estoy hablando del sentir como si fuera prohibido... pero ahí va otra determinante: quienes se arriesgan a sentir y aquellos que lo reniegan como si nada; opción pura y generación de conductas impuestas porque la voluntad pudo más o innatas porque no se cuestionó su puesta en ejercicio. Tema subjetivo, hay unos que eligen y otros que sólo lo viven... Así también resulta un caso andarse preguntando estas estupideces, pero había que darle un poco de vuelta.
Finalmente y no por eso menos importante, lo que uno quiere. Lo dejé para el último porque me he encontrado que muchas veces es lo se impone en las opciones de las personas ¿Cómo? Por un tema de voluntad, desición y "creer que es lo mejor": Uno puede necesitar algo realmente importante o bien puede sentir de manera muy intensa, pero por opción se prioriza eso que se nos metió en las ideas y es lo que uno quiere. Puede ser muy distinto a las necesidades, puede renegar de ese sentir, hasta incluso puede ir en contra de ideales que no se pudieron afirmar en la convicción para hacer elecciones idóneas en torno a la conciencia propia.
No quiero enredarme en la relatividad de ser consecuente o no, si no que quiero darle un enfoque conductual, al final si se consideran estos tres abstractos se puede obtener el cómo una persona es percibida en sociedad y cómo ella la percibe; lo que es capaz de sacrificar, de perder, de arriesgar por lo que pueden ser las prioridades. En el fondo, las relaciones interpersonales se basarán en alguna de las tres premisas: por necesidad, por sentimiento o por cualquier otra intención (el interés de encontrar lo que se busca); y también las proyecciones de cada uno.
Las 3 confluyen al final cuando logramos que se comuniquen nuestros internos para lograr un resultado que nos permita ser más transparentes frente a nosotros mismos, con la idea de ser quienes pensamos y poner en sintonía lo que necesitamos, lo que sentimos y lo que queremos, poder identificarlo, llevarlo al diario vivir y esperar que lo confuso que puede llegar a ser un pensamiento o las ganas de algo, simplemente se puede topar con todo lo esencial que tiene el ser humano.